La mañana siguiente se encontró a la familia Prieto reunida una vez más en la casa de descanso. Poco a poco, cada uno fue ocupando su lugar para desayunar antes de aprovechar el resto del fin de semana. Adelaide descendió las escaleras con un sencillo vestido de tonos claros y el cabello recogido en una coleta baja. Saludó con amabilidad a los presentes y tomó asiento sin detenerse a buscar la mirada de Marco. Aquel detalle no pasó desapercibido para él. Hasta hacía muy poco, ella siempre encon