Cuando todo estuvo listo para que todos juntos tomaran asiento, en silencio Luna y Mercedes continuaron comiendo. No había nada que se pudieran decir así que esa fue la oportunidad de Willy romper el hielo habiendo terminado de llevarse la cuchara llena de sopa de verduras hacía su boca.
—Para no tener en qué caerse muertas debo decir que cocinan muy bien —dijo Willy.
—La verdad es que yo no sé cocinar, todo el crédito es de Mercedes —dijo Luna al momento.
Mercedes volteó a ver al hombre cómo s