Diez años se habían ido de la misma manera. Era fácil decirlo, diez años que no hacían más que el conteo de una vida entera. ¿Qué podíamos decir de Emilia? La misma mujer que había conquistado tanto territorio alrededor del mundo con tan increíbles negocios. Y si antes se le podía describir como una mujer que no sentía nada, que no tenía sentimientos, que la vida no era más que la oportunidad de venir y aplastar y pasar por encima de quien ella quisiera, ahora podíamos decir que el tiempo solo