Arion después de enfrentar a su padre y dejarlo lleno de dudas, salió del despacho y fue a su habitación, se desplomó sobre su cama, y mirando a lo alto de su habitación cerró los ojos y recordó a Sasha de pronto sintió que una mano se deslizaba por su pecho y la agarró tan fuerte que un gruñido se escuchó.
—¿Que haces aquí Romina? —preguntó.
—Eres mi prometido, así que puedo deleitarme con tu cuerpo cuando me plazca.
Arion de un salto se puso de pie, la tomó del brazo y la sacó arrastras de l