.—Los declaro unidos con matrimonio. —dijo el juez entregando un acta donde unía a Leila y a Jansó en un tormentoso matrimonio para ella, Jansó la miró y vio sus ojos cristalinos, sus lágrimas amenazaban con salir y rodar por sus mejillas, pero no permitiría que la felicidad de su pequeña se viera ensombrecida por su tristeza. Miró a Jansó con tanta indiferencia que a el no le dió importancia, salieron de la oficina civil y fueron al centro de la ciudad.
—Ahora tu eres mi papá de verdad podrás