.Jansó viajó por días y llegó a Pensilvania, se sentía un imbécil, creyendo que ahora sí podía tener lo que siempre deseó, el amor de una mujer. Lj6legó al campamento y fue a su cabaña. Maida lo vio llegar preparó un té y fue a su encuentro.
—¿Puedo pasar hijo? —preguntó golpeando la puerta.
—Por supuesto que si mi viejita hermosa, no necesitas pedir permiso.
—Te ví llegar y te preparé el té de semillas dulces que tanto te gusta.
—Muchas gracias Maida, siempre tan atenta eres lo más cercano a u