Sasha vio a través de las cortinas el momento en que Arion subió a su coche y se alejó, se cambió de ropa y empezó a arreglar lo poco que había dejado ahí, se dispuso a salir percatandose de que Arion había dejado la puerta con seguro.
—¡Rayos! Fuiste capaz de dejarme encerrada, Arion...te odio. —dijo sintiendo coraje. Sentada sobre el suelo, inclinó su cabeza sobre sus piernas, cerró los ojos y en un segundo su vida pasó frente a ella. Su abuela, sus palabras, los inconveniente con Romina, los