Salimos del hospital por la tarde y nos dirigimos a mi apartamento. Sebastian me llevo a la recamara a que me recostara mientras que Niall y Lia salieron para comprar algo de comida.
Me dejó sobre la cama con cuidado y se dedicó a quitarme los zapatos para después comenzar a darle un masaje a mis pies.
– –¿Cómo te sientes – – pregunto en un susurro y se sentó a un lado mío.
– –Estoy bien, ya lo he dicho más de 100 veces todo está en orden – – sonreí de oreja a oreja
– –¿Cómo le diremos a tu