Justo cuando estaba por morderla, Gino se lanzó sobre ella y la sujetó de las muñecas, sometiéndola por completo en el piso.
–¡Aura! ¡Reacciona! –
–No lo hará… El olor de mi sangre la ha descontrolado, lo mejor será que…–
–Por favor, Aura, reacciona –insistió el joven –¡Tú no eres así! ¡Acabas de ayudar a un humano! –
Al ver la insistencia del joven, Rebecca asintió e intentó incorporarse.
–Loto de Luna estará en buenas manos…–masculló al tiempo que rebuscaba en su capa
–¿Gino? –lo llamó A