Extrañada por las palabras de su padre, Anna se pegó un poco más a la puerta para escuchar mejor.
–No insistas hijo, Nora y yo lo hemos estado discutiendo y creemos que es lo mejor para ti y para tu familia, después de todo, ahora te pertenece, además, tu madre y yo queremos continuar con nuestro viaje, pero, por ahora, sólo queremos pasar algo de tiempo con ella –dijo la aterciopelada y elegante voz de un hombre
–Pero ¿en la zona residencial? –preguntó Alastor –¿No prefieres algo más cerca de