–¿Lo ves? ¡Te dije que te verías hermosa! –dijo una joven cuyos ojos ambarinos brillaban con emoción –El joven alfa quedará deslumbrado –
–Gabrielle…–gruñó Anna –No debí haberte dicho nada –
–No hay nadie aquí, como hermana mayor, ¿acaso no tengo el derecho a molestarte con esa información tan valiosa? –preguntó Gabrielle mientras acomodaba el cabello de Anna en una media coleta
–Sólo eres mayor que yo tres meses Gaby –dijo Anna pasándole el antifaz que su madre le había pedido usar esa noche