Capítulo 15. Tatuajes sexuales.
Arleth.
Despierto con los golpes de la puerta, estiro mi cuerpo, el cual me recuerda la intensa rutina que tuve al golpearme las piernas, las costillas...La situación en mi entrepierna no ha mejorado tanto como quisiera, pero al menos puedo moverme sin sentir que tengo un cráter ahí abajo.
La reconstrucción sigue en pie, porque cada paso es un martilleo en ese sitio.
Aún así, practico mi mejor cara, que no es tan buena, me armo de valor y camino a abrir a quien sea que haya llegado.
—Espero