104. Lo más maravilloso del mundo
—Alexander, estoy bien.
Aunque hacía esfuerzos por tranquilizar a Alexander, resultaba completamente inútil. Desde hace unos días, sabíamos que íbamos a ser padres, lo que provocó que Alexander adoptara una actitud extremadamente protectora. Desde encontrar numerosas excusas para quedarse en mi oficina trabajando, hasta hacer comida saludable preguntándome si me apetecía, hasta amenazar a Michael con no estresarme o enfrentar las consecuencias.
Durante una semana, Alexander se convirtió en una