105. Lluvia de estrellas
El viento jugueteaba con los girasoles a nuestro alrededor. Una calma interminable nos envolvía, nuestros hijos se encontraban con mis padres ese sábado para que pudiéramos disfrutar de un momento a solas con Alexander. Estábamos en un jardín de girasoles en un picnic en New Jersey. Su mano acariciaba suavemente mi vientre con una gran sonrisa.
—Rosa azul, ¿Qué quieres comer?
—Me gustaría una manzana bañada en chocolate y queso.
Mi petición hizo reír ligeramente a Alexander. Durante mi embarazo