Isabella se encontraba en la antigua casa del árbol en la que se entregó por primera vez a Fernando, los recuerdos la invadieron y un cosquilleó sintió en su piel.
Entonces escuchó el crujir de la madera de la escalera y su corazón se agitó. El joven García ingresó al lugar, observó con melancolía aquel rincón donde solía encontrarse con ella, sus ojos se cruzaron con los de Isabella, y sintió deseos de abrazarla; sin embargo, se contuvo.
—Recibí tu mensaje —dijo el joven carraspeando.
—Grac