Dos años después
Queenstown-Nueva Zelanda
El sueño de Isabela y Fernando de realizar Bunge desde el puente Kawarau a una altura de cuarenta y tres metros se hacía realidad.
Las personas encargadas les pusieron los arneses correspondientes, se pararon al filo del puente, se dieron un profundo beso y se lanzaron al vacío, tomados de la mano.
—Esto ha sido sensacional —exclamó Isa una vez que estaban nuevamente en el punto.
—Te lo advertí mi amor, esto fue increíble —afirmó Fernando.
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