A la mañana siguiente Rodrigo e Isabela se encontraban en el hospital, donde seguía internado Emiliano Ferretti.
Isabella se acercó a saludar a la tía de Enzo.
—Giovanna buenos días, venimos tan pronto nos enteramos lo de Emiliano. —La mujer fijó sus ojos en Rodrigo, desvío su mirada hacia Isabela—. Si hija, mi pobre hermano. —Se llevó las manos al rostro y se puso a llorar.
Isabella la abrazó y le acarició la espalda para consolarla, entonces la mujer poco a poco fue dejando de llorar.
—Gio