—Esta boda no se puede realizar, sin que yo esté presente —carraspeó—. Lamento mucho mi actitud contigo Katty, entiendo que me debes odiar, sé que no merezco tu perdón Enzo, pero no podía permitir que te cases y yo no esté contigo este día. Padre continué con la ceremonia.
Antonia no lo podía creer, él se acercó a ella desconcertado, confundido, exaltado.
—¿Toña eres tú? —susurró mientras el sacerdote continuaba con la misa.
Ella lo observó con intriga tampoco entendía nada.
—Es la boda de tu