—Lamentamos todo lo ocurrido —dijo Fernando, el padre de Nando poniéndose de pie—, me hubiera gustado que confiaran en nosotros —resopló—; sin embargo, ahora ya no hay nada que podamos hacer.
Kate su esposa, colocó la mano en el hombro de él, inhaló profundo y le brindó una mirada llena de ternura para tranquilizarlo.
Fer entrecerró los ojos y se calmó, pues no estaba de acuerdo con que hubieran ocultado algo tan grave a su hijo.
Katherine se aproximó a Isabella.
—En verdad siento mucho tod