Roma-Italia, un mes después.
Enzo de rodillas, ante la tumba de su madre se despedía de ella, con unas emotivas palabras.
—quiero agradecerte por todo tu cariño, tus consejos, fuiste una gran madre, me dolió mucho tu muerte, a pesar de que no llevamos la misma sangre, siempre te voy a llevar en mi corazón y jamás te pienso olvidar —se despedía de Antonella, la persona que lo crio como su hijo, sin saber la verdad.
—¡Vamos, cariño! —Antonia se arrodilló ante la tumba de Antonella. —Gracias por q