Efectivamente y como lo había imaginado, aterrizar le costó, cosa que lo único que hizo fue empeorar su día aún más. Aurora tuvo que hacerse con el mando del copiloto para poder aterrizar las tres veces que fueron necesarias hasta que llegaron a Italia.
Helene era excelente piloto, su arranque era perfecto, la estabilidad en el aire, el manejo de los controles, de la información, de las corrientes de aire, de las turbulencias, todo era perfecto le dijo Aurora, pero ese vacío que se sentía cuand