El avión entró en otra turbulencia que sacudió el interior con violencia al tiempo que un fuerte relámpago iluminaba a los pasajeros aterrados que se aferraban a sus asientos. Las luces se apagaron.
Ya había pasado mucho tiempo desde que comenzó el trabajo de parto, Helene imaginó que estaban a punto de llegar a México y sentía las contracciones cada vez más cerca. No creyó que alcanzaran a llegar, su bebé nacería en el avión, pero no entendía Por qué Itsac no aparecía ni la azafata que Ana Let