Capítulo 12: Cuando el odio se siente distinto
El movimiento en la entrada del estudio cambió apenas apareció el coche. Los de seguridad se adelantaron de inmediato, abriendo espacio entre los periodistas que insistían en acercarse más, lanzando preguntas sin filtro, estirando micrófonos como si pudieran arrancarle una respuesta a la fuerza. Meivi salió sin detenerse, con el paso firme, la mirada al frente y esa manera suya de ignorar el caos aunque lo tuviera encima. Aun así, el ruido la alcanzó igual: flashes, voces, su nombre repitiéndose