Capítulo XXX
Rafael
Estoy en mi despacho con Luis. Los informes están sobre el escritorio, ordenados con una precisión que me resulta insoportable. Las luces del techo caen sobre el papel con una frialdad que parece amplificar cada palabra.
Luis mantiene la mirada fija en las hojas, sin atreverse a hablar todavía. Yo lo observo, esperando. Al final, rompe el silencio:
—Ya tengo los resultados de los análisis, Rafael.
Me incorporo lentamente.
—Habla.
—Encontramos trazas de sedantes en la s