Capítulo CXXXIII
Fernando
Conduzco a mi madre hasta la pequeña sala destinada a las conversaciones privadas. Le señalo el sillón y me siento junto a ella. Mi pecho se aprieta. Sé que lo que estoy a punto de decirle va a destrozarla.
—Mamá… —exhalo despacio—. Tengo que decirte algo, y te ruego que intentes mantener la calma. No será fácil escucharlo, y te pido perdón por no habértelo dicho en cuanto me enteré.
Mi mamá me mira con preocupación. Tomo sus manos entre las mías y la observo, sintiend