Capítulo CXXXII
Maximiliano
Ha pasado un mes.
Hoy tenemos la junta directiva y, gracias a Dios, logramos sacar a la empresa de la crisis en la que estaba sumida.
No habría podido hacerlo sin mis cuñados… y sin Camila.
Ellos sostuvieron la empresa cuando yo estuve a punto de perderlo todo.
Pero aún queda una pieza suelta.
Y se llama Máximo.
Con todo lo que ocurrió con Clarissa, no moví un dedo respecto a él.
No tuve tiempo, cabeza, ni valor para enfrentar ese golpe también.
Pero ahora sí.
Máximo debe pagar por lo que hizo.
No puedo permitir que todo quede en el olvido.
El desfalco que cometió hace un año no va a desaparecer, ni lo dejaré hundirse entre los escándalos familiares.
Me robó dinero de mi empresa.
De nuestra familia.
Y yo mismo me voy a encargar de que responda ante la ley.
—Mi amor —dice Camí al aparecer en mi oficina, cerrando la puerta con suavidad tras ella.
Solo verla me baja la tensión de los hombros.
Sonrío, inevitable.
—Qué hermoso verte —susurro antes de inclinarme