Capítulo LXXIV
Maximiliano
Llego a Luminara Jewelers, me bajo del auto y observo el edificio. Sus ventanales reflejan la luz del sol de la mañana, y la entrada elegante me recuerda por qué este lugar es uno de los negocios más prestigiosos de la ciudad.
Camino hacia la entrada; el guardia me saluda y le devuelvo el saludo con una sonrisa cordial.
Sigo mi camino hasta llegar a recepción. La recepcionista me saluda con una amable sonrisa.
—Hola, buenos días, ¿en qué puedo ayudarlo? —pregunta.
—Bue