Cuando terminé de sacar toda la ropa de Arthur, dejándola en la habitación de al lado encima de la cama, volví a la mía, tomé la maleta de Máximo y la llevé hasta el armario. Me agaché en el suelo, abrí la maleta y comencé a sacar su ropa. Había llevado solo ropa casual en la maleta y sus artículos de aseo personal.
— ¿Qué haces? — me preguntó desde el umbral de la puerta.
— ¿Qué no ves? — le contesté mientras guardaba su ropa en los compartimientos que ahora estaban vacíos — ¿Por qué no trajis