El resto de la tarde, me la pasé entre la comida que había pedido, papeles y reuniones que había reprogramado antes de viajar con Máximo. Estaba agotada y solo quería llegar a mi casa y acostarme. A las seis con treinta minutos, estaba lista para partir a casa. Me despedí de Lucía y cada una caminó hacia su auto. Cuando me estaba colocando el cinturón de seguridad, recibí un mensaje de Máximo en el teléfono, que decía “Te espero en quince minutos en mi departamento”. Pensé que esa tarde no nos