El sábado en la mañana, desperté nuevamente adolorida. Pensé que ya había sido suficiente por dos noches, necesitaba descansar y reponer mi cuerpo, y también dejar que mis marcas en el cuerpo sanaran tranquilamente. Máximo estuvo de acuerdo conmigo, en dejar que mis marcas sanaran y se borraran, pero en dejar de hacer el amor, “eso sí que no”, fue lo que me respondió.
—Si quieres te lo hago lento y con calma, pero dejar de hacerlo, eso jamás. Me niego rotundamente.
—Es mi cuerpo y no me puedes