Al otro día, desperté primero que él y que la alarma del teléfono. Lo vi profundamente dormido. Tan tranquilo y pacífico. No podía evitar pensar en la noche anterior.
Estaba encima de él, dándolo todo con mis movimientos y él mirándome fascinado como si yo fuera un objeto precioso. Alcanzamos el clímax, juntos. En un movimiento rápido, me dejó de rodillas en la cama y se colocó detrás de mí. Me levantó un poco y quedé a horcajadas sobre él, pero dándole la espalda. Se introdujo en mí y comenzam