Seguía sin saber cuánto tiempo llevaba al lado de Arthur, cuando entraron sus hermanos y sobrinos, continuando con la ronda de llantos, abrazos y súplicas hacia Arthur, para que despertara. Yo solo acariciaba su brazo y le daba besos en su frente, pensando que el calor de mis besos, lo despertaría en algún momento. Tenía una semana, era tiempo suficiente para lograr que despertara a como diera lugar. En algún momento, pensé que los abogados habían hecho una petición especial al hospital, porque