Capítulo 22.

Afuera se pone a llover a cantaros, yo dejo que la lluvia me empape de los pies a la cabeza mientras camino a la casa de mi mejor amigo, me siento tonta, estúpida y muy dolida, no puedo creer que mi madre me haya echado de la casa, ¡Se supone que soy su hija! Debería estar feliz de que yo esté aquí estos días, no debería estarme echando como si fuera un perro. Es que ni siquiera eso, creo que hay perros a los que tratan mejor que a mí en

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