Tres días después el médico me dio el alta, aunque tenía algo baja la hemoglobina, pero él sabía que yo necesitaba y me iba a recuperar mejor rodeada de mi familia. Duncan se ofreció a llevarme pues no llamé a nadie para decirles que ya volvía a casa. Al llegar Duncan aparco cerca de la puerta de la casa, bajó del auto abriendo la puerta para que yo bajara. Tocamos al timbre abriendo mi nana, dándome un fuerte abrazo mientras le caian algunas lagrimas por sus mejillas,
—- Bienvenida a casa mi