Me senté en la silla que había enfrente de la mesa de mi padre, mientras los dos hablamos de lo que había sucedido estos días, de mi hija, de Mario y yo, sintiendo que de un momento a otro me iba a poner a llorar, pero de pronto escuchamos abrirse la puerta del despacho viendo entrar a Mario con unos documentos en sus manos.
—-- Mario ¿porque no habláis los dos mientras yo me voy a la clínica y haber si puedo ver a mi nieta? —--preguntó mi padre.
—- Traigo estos documentos para que los veas y l