Capítulo 30. Seré lo que tú quieras
La luz de un nuevo día alumbró dos cuerpos enredados en las sábanas, Julián fue el primero en abrir los ojos mientras una pequeña sonrisa iluminaba su rostro, sus ojos viajaron al rostro sereno de Natalia, ella dormía con la seguridad que solo una mujer amada podía hacerlo. Sus facciones ya no eran rígidas y su rostro tenía un aspecto muy distinto.
Julián sabía el camino que debían recorrer no era fácil, pero estaba deseoso de empezar a limpiar las piedras para tener su feliz para siempre.
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