–LÍA–
Emmet se desplomó sobre mí y más que asqueada me sentí querida. Mi corazón bombeaba con fuerza y el suyo también, tras unos segundos de completo silencio ambos rompimos en risas, de la nada, y eso sin duda no se conseguía con cualquier persona. Tenía mucho tiempo que no me entregaba a alguien y me hacía tan feliz el que haya sido con él. Había superado mis expectativas por completo y cuando me rodeó con sus brazos para hundirme en un abrazo contra su pecho desnudo sólo lo confirmé.
Media