Suspiré de forma lenta y continua. No podía creer lo que veía, mis ojos se deleitaron con aquella imagen que añoraba guardar en mi memoria para siempre. Sin voltear cerré la puerta a mis espaldas, colocando el seguro, avancé a pasos lentos hacia ella. Sus mejillas tenían cierto color natural y tan rosado que la hacía ver genuinamente preciosa. Su cabello alborotado rodeaba sus mejillas y mientras mordisqueaba suavemente su labio inferior, con anticipación, sus ojos encontraron los míos.
–Eres t