Alcé la vista buscando a esos ojos verdosos llenos de dulzura.
–Emmet– murmuré su nombre y por un instante olvidé la presencia de Cris y de papá. Éramos sólo él y yo. –Emmet, lamento mucho haberte dejado plantado, yo… No quería que me vieras de ese modo. Te he mostrado mi peor versión desde el primer momento y no te lo has merecido. Eres un buen hombre, amable, dulce, generoso y yo… Yo tengo muchos errores, muchos más de los que cualquier persona tendría –me reí con nerviosismo– Quiero que sep