La oficina de Delmont estaba en completo silencio, salvo por el leve zumbido del proyector y el crujido de las hojas que Leona Vélez hojeaba con atención. Céline estaba sentada frente a ellos, las manos cruzadas en el regazo, el rostro serio pero sereno. Ya no había lágrimas, solo una determinación tranquila que se le estaba haciendo habitual.
—Como pueden ver —dijo Delmont señalando la última hoja del informe—, logramos recuperar cuatro millones de euros. La transacción de devolución fue regis