Era viernes en la tarde, desde anoche la conversación con Celine lo dejo descolocado. Volvió a terapia porque no sabía a dónde más ir.
La llamada con Céline le había dejado un eco extraño. No fue la voz firme. Ni siquiera la forma elegante en que colgó primero. Fue la pregunta.
"¿Y tú… cómo estás?"
No supo qué responder. Ni siquiera mintió del todo. Solo… esquivó.
Ahora estaba otra vez en el sillón gris, con los codos sobre las rodillas, como si su cuerpo no hubiera salido nunca de ahí.
—¿