Afuera, lejos de los pasillos del tribunal, Céline sostuvo la compostura mientras la rodeaban. Pero en cuanto estuvieron lo suficientemente lejos, soltó el brazo de Matthias y caminó directo al baño. Cerró la puerta con rapidez, se apoyó en el lavamanos… y vomitó.
De asco. De humillación. De furia contenida.
Las fechas, las imágenes, los gestos que reconocía con claridad en esos videos… Todo cuadraba. Habían sido los mismos días en que Kilian regresaba a casa actuando como un hombre redimid