El trayecto de regreso transcurría en silencio.
Céline miraba por la ventana sin ver. La ciudad quedaba atrás mientras se adentraban en el camino boscoso que conectaba la autopista con la zona residencial más exclusiva de Belvaronne. Pronto llegarían a la mansión Valtieri, donde los niños los esperaban con Clarisse. Pero aún faltaba. Y el peso del juicio recién concluido caía con fuerza invisible sobre sus hombros.
Matthias la observó con el rabillo del ojo, preocupado. Sabía que no era el