La mañana era templada en Belvaronne, y Matthias Corven la aprovechó para ordenar un par de correos pendientes antes de cerrar agenda. Esa noche llevaría a Céline al aeropuerto. Su viaje a Florencia no era largo, pero sí importante. La primera presentación internacional de CéVive. Y aunque no la acompañaría desde el primer día, haría todo lo posible por alcanzarla a mitad del evento. Esa era la promesa.
Mientras leía un informe de Dermatec, una sonrisa se le escapó.
Las cosas iban bien. Con