Matthias Corven nunca fue un hombre impulsivo. Había aprendido a leer los silencios, a esperar el momento adecuado. Como psicólogo, conocía el peso de los duelos no resueltos, las heridas que no se ven y las pausas necesarias para sanar. Por eso, aunque Céline había despertado en él sentimientos reales desde hacía meses, se había limitado a acompañarla sin invadir su espacio.
Pero todo había cambiado la noche del lanzamiento. El beso que compartieron no había sido casual ni confuso. Fue una ve