—No. Primero tenemos que aclarar cosas. ¿Qué son todas esas estupideces?
—No son estupideces. Son formas de lidiar con imbéciles.
Y siento decirlo, pero tu hermano es uno.
Él negó con la cabeza y se cruzó de brazos.
«Ay, no me puede negar que sí es un imbécil.»
—Tú no entiendes. No sabes la situación. Solo porque la viste llorar una vez, crees que sabes todo lo que han pasado.
«Lo imité y cerré mis brazos.
Y pude ver cómo miró mi escote.
Mmm, interesante. Pero eso no es lo importante ahora.»