—Sabes, tengo mucho trabajo. ¿Qué tal si lo esperas en tu oficina?
O en otro lugar donde no estorbes.
«Y sí, sé que es el dueño de la empresa y que me puede echar,
pero siendo sincera… en este momento, lo que menos quiero es estar en este trabajo.»
—No. Aquí voy a esperar a mi hermano —dijo mientras sacaba el celular y empezaba a mirarlo.
«¿Espera...? ¿Está molesto?
El ridículo está molesto.
Me quiere ofrecer plata y se molesta, el pendejo.
¿Por qué esta familia es tan... ushshsh?»
Me levan