Capítulo 21. El secreto en mi vientre.
Toqué mi vientre con la punta de mis dedos. No había cambiado nada; todavía era tan plano y suave como antes de llegar a esta celda.
Pero dentro, escondido y creciendo, estaba el resultado de mi sacrificio. ¿Sería niño o niña el bebé en mi vientre? Era tan diminuto como un maní, pero para mí, ya era una persona.
Y si me enamorara del bebé... ¿Le entregaría voluntariamente a Nora?
Sentí una opresión extraña en el pecho. Me dolía la idea de separarme de esa pequeña vida, y me dolía más la mentira