Sin ponernos de acuerdo, rápidamente, nos separamos el uno del otro. Todas las sensaciones que estaba experimentando, se cortaron de repente y, por lo visto, las de Nate también.
Sentimos como Alma intenta abrir la puerta desde el otro lado mientras nos ponemos nuestras ropas, en mi caso, mi pijama bastante revelador.
En estos momentos lo único que puedo hacer es dar gracias por que Nate se haya tomado unos segundos en toda nuestra locura para ponerle el seguro a la puerta, de lo contrario, no