Llegamos al salón nuevamente y, Leo, Sol y Jack se nos quedan observando expectantes con una mirada cómplice en sus rostros. Está más que claro que no se han creído para nada la excusa que les dio Nate.
Por suerte para nosotros dos, Alma está dormida en las piernas de Leonardo y, sería demasiado arriesgado que hicieran algún comentario subido de tono, así que se quedan en silencio mientras sonríen divertidos.
Nate toma asiento y yo a su lado. Me acurruco a su lado debajo de las mantas y él me e